miércoles, 25 de mayo de 2011

Una travesía soñada... un sueño cumplido

Mientras logro retomar mis historias en el blog, les dejo como abrebocas la ruta que seguimos en nuestra última aventura... fueron 15 días de travesía y ocho países... ¡Nada mal para un cumpleaños que me había soñado desde hacía muchos años!

domingo, 13 de febrero de 2011

¡Estrenando 'nueva bicicleta vieja'!

 Después de mucho prometérmelo e inclumplírmelo, hoy pudo integrarse a mi inventario de bienes mi 'nueva bicicleta vieja'. La misma que espero que sea compañera de viajes y aventuras por esta ciudad en la que las ciclorutas cubren prácticamente toda su zona urbana, gozando de trato preferencial en la circulación sevillana.

Aunque sus frenos aún dejan mucho que desear y es urgente que pase por una 'revisión tecnomecánica' (no sea que me multen por emisión de gases... o por frenar con las botas), más que ir de compras, visitar el 'Charco de la Pava' fue toda una experiencia multicultural.

Para quienes viven en Medellín, puedo establacerles un paralelo con lo que se puede uno encontrar en el Bazar de los Puentes: computadores viejos, películas de Betamax, pedazos de carro (ojo... no se trata de repuestos... o al menos como se los imagina uno), cabezas de muñeca y demás baratijas, uniéndosele un mercado básico de frutas, verduras y alimentos a bajos costos y, para quienes saben escoger, buena calidad.

Como nuestro caso no era ese (lo único que conseguí fue un mango... y medio picho), nuestro paso por el mercadillo consistió en mirar y tratar de negociar bicicletas, a la par que veíamos y olfateábamos platos y bocadillos de múltiples nacionalidades. África, el mundo árabe, los países de este de Europa y andaluces vestidos a la vieja usanza (que sólo circulan por estos espacios), eran los dueños del lugar. Un parque que toma vida propia cada domingo, haciendo útil un sector de los miles de metros cuadrados que ocupan los antiguos pabellones de la Expo Sevilla 1992. Decenas de edificios abandonados o que sólo se ocupan para eventos especiales, pero que se tiene el proyecto de recuperar.

Lo cierto es que Sevilla está ahora 'en obra' y son cientos los espacios y las vías en las que se están adelantando trabajos de refacción. Esperemos que llegue el turno pronto para estas edificaciones o que, al menos, el comienzo de la primavera despierte de su aparente abandono a los que por un tiempo, fueron los mayores 'atractivos modernos' de una ciudad que se debe a su vieja arquitectura medieval.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Bilbao, la ciudad del año 3.000

 6 de enero de 2011
Salir de Bayonne fue más difícil que pasar la frontera. Unos peajes fueron los únicos testigos de un abrupto cambio en el que sin sellos ni preguntas, pasamos de hablar francés a entendernos entre nosotros en castellano, lo que no significa que los carteles de la carretera compartieran nuestro idioma. En el País Vasco el euskeda es la lengua oficial y tanto la radio como los carteles son los encargados de darnos a entender eso... lo que no significa que el castellano desaparezca. Todos te entienden por las calles y varias publicidades sirven de puente para los que nada comprendemos de la lengua vasca (no se parece ni al francés ni al 'español').

Una vez aparcados, que como les dije es uno de los asuntos más complicados por estos lares, comenzamos un recorrido por una ciudad que le ha apostado al modernismo y que se ha transformado a unos niveles que es posible que una persona nacida en ella, pero que no la haya visitado en 10 años, se pierda en medio de sus renovadas calles. 
 Uno de los edificios más emblemáticos de esta 'nueva Bilbao', es la sede del Museo Guggenheim. Un edificio que no deja ninguna duda acerca del contenido y que se convirtió en uno de los puntos de referencia obligada a la par de ser el eje articulante de una importante ronda que sirve para pasear y hacer deporte a nativos, turistas e inmigrantes en medio de una ciudad y una región que es reconocida en España como una de las más dinámicas y fuertes en materia económica.
 La fuerte apuesta que hicieron las administraciones para hacer de Bilbao una ciudad moderna, son visibles a cada paso. Aquí el arte, el urbanismo, los espacios públicos, la infraestructura y hasta los viejos edificios parecen jugar un rol determinado para hacer sentir a los que la visitan por primera vez, que el tiempo ha corrido de manera diferente en estas tierras. Sin embargo, la soledad de sus calles (habitadas por miles de carros estacionados) y los proporcionalmente pocos habitantes y turistas que circulan por estas megaestructuras, nos hacen pensar en obras que tal vez sobrepasan la escala de habitantes.
 Verdadero o falso, Bilbao es una ciudad más que interesante a la que hay que volver con mucho más tiempo. Un interesante ejemplo de cómo asumir abiertamente el tema de qué hacer con los cascos históricos que a veces termina en discusiones bizantinas (acompañadas casi siempre de nefastos ensayos y errores). Aquí decidieron recrearlo, dejando algunos trazos de él. Una apuesta arriesgada, pero que (aunque me den escalofríos), les salió bastante bien a los vascos.

domingo, 30 de enero de 2011

Una entrevista y un saludo que les envié desde Granada

Ayer se cumplieron 15 días de una entrevista que amablemente me hicieron desde la Cadena Radial Colombiana, RCN, en el marco de un especial acerca de colombianos en el exterior coordinado por un gran amigo (de mi infancia y de la Universidad), Juan Carlos Higuita.

Se las comparto mientras sigo trabajando en las notas a través de las cuales quiero desatrasarlos de los viejes que ya hemos logrado realizar: http://www.rcnradio.com/audios/15-01-11/colombianos-en-el-exterior-diego-bernal-estudia-cementerios-en-america-latina-y-elev

miércoles, 26 de enero de 2011

Comenzando una nueva vida en Sevilla

 Es increíble ver cómo pasa el tiempo de rápido cuando se está lejos, mucho más cuando se tiene la oportunidad de atravesar contextos tan diversos en medio de un placentero trasegar. Ya hace casi mes y medio que estoy por estos lares y son más de 6.500 k.m. de recorrido los que hicimos por este bello continente gracias al apoyo de Lucette y la colaboración del carrito que se portó como uno más del equipo en toda la travesía. De nuevo y, al menos parcialmente, radicado en Sevilla, ha llegado la hora de ponerme juicioso a estudiar.


Sevilla es una ciudad mágica que nos ha recibido de la mejor manera. Somos alrededor de 20 personas las que cursamos el máster, teniendo la ventaja de ser de múltiples nacionalidades, lo que hace de cada espacio académico o no académico, una oportunidad de lujo para aprender y compartir. El grupo es bastante unido y cada vez vamos encontrando más excusas para integrarnos y construir ésta, nuestra nueva vida, y el ambiente que nos acompañará por los próximos meses.


Una de las más felices coincidencias de esta nueva experiencia, es contar con la compañía de un buen amigo también antioqueño y que procede del mismo grupo de investigación del que hago parte en la Universidad de Antioquia. Lucho fue nuestro fiel escudero en cada uno de los viajes que hicimos Lucette y yo durante la primera semana de clases, de los que ya tendré la oportunidad de escribirles.

Por lo pronto quería reportarme sin novedad, ya listo para continuar con mis estudios y comenzando a recuperar los hábitos de estudio... sin dejar de planear nuevas excusas para conocer este bello continente que nos ofrece oportunidades mágicas y pomposas, como ir a almorzar a Portugal y disfrutar de la caída del sol en sus playas, para regresar luego sin remordimientos a dormir en nuestra bella ciudad sede. Un nuevo mundo a la inversa, el cual espero poder descubrir poco a poco. 

jueves, 6 de enero de 2011

Bayonne: en el corazón del País Vasco francés


Atraídos por el nombre de esta importante ciudad en la que estuvieron 'residiendo' los reyes de España durante la ocupación francesa, Lucette y yo decidimos viajar desde La Bretaña directamente hasta aquí. Fueron más de siete horas manejando, pero hay que reconocer que éstas se hacen más amenas cuando se cuenta con una completa red de autopistas como las francesas. No puedo decir que se conoce mucho, pues son largas venas asfaltadas en las que los carros y camiones pasan a alta velocidad, dejando de lado el disfrute de las ciudades y pequeños pueblos que se esquiva la veloz serpiente, pero sí que tienes la posibilidad de ver cómo te cambian los paisajes, el clima y hasta el idioma a medida que avanzas en el trayecto.

 La ciudad está atravesada por el río Adour, al mismo que se le une a un costado de su centro histórico, el río Nive, generando tres escenarios mágicos: la pequeña Bayona, la Gran Bayona (donde está ubicada la catedral y el centro administrativo) y Saint Espirit, colindante con la célebre y simétrica fortificación de La Citadelle.

 El recorrido por sus calles nos permitió disfrutar de una vieja muralla que tras siglos de vecindad con las casas que defendía, terminó integrándose con ellas sin que se sepa muy bien en la actualidad donde empiezan los espacios públicos y dónde los privados, pero que hacen de la ciudad un refugio para escritores, poetas y estudiantes que necesitan terminar sus tesis (sin que conozca a ninguno en particular).

 Sin embargo, el precio de nuestro feliz y relajado recorrido a pie por Bayonne, lo pagamos al regresar... Comenzábamos a transitar por regiones en las que los carros compiten por los más pequeños espacios y en los que el no ponerle las monedas indicadas al parquímetro trae consigo una multa. Antes de que sean las 10 de la mañana, la ciudad se ve invadida por media centena de policías que recorren sus calles poniendo centenares de multas en un ejercicio que ya se le volvió cotidiano a los habitantes de estas zonas del País Vasco francés, situación que se repite de igual manera al otro lado de la frontera.
Animados por la encargada del hotel que se confesó fiel receptora de al menos tres o cuatro multas al mes por la misma causa, dejamos Francia para continuar el recorrido ahora por carreteras españolas. Historias que comenzaré a desatrasarles en la medida de mis posibilidades.

domingo, 2 de enero de 2011

Ploumanach... el bosque de las piedras de granito rosa

 Aprovechando una tregua en nuestra agenda de visitas e invitaciones a almorzar y cenar, pudimos viajar a Ploumanach. Una población que goza de gran prestigio entre los turistas que llegan a disfrutar del verano o del invierno en La Bretaña.
Se trata de una costa cubierta por enormes bloques de granito rosa, a los cuales el mar y el viento han dado curiosas figuras, convirtiéndola en una playa muy interesante para caminar y sacar buenas fotos... mucho más cuando el día se presta, como fue en nuestro caso.
Dos son los puntos cumbres del recorrido: el faro y 'El sombrero de Napoleón'. Lugares a los que se llega a través de senderos peatonales muy bien señalizados y que sirven además de ruta para las decenas de franceses que hacen deporte a mañana y tarde, dejándome la duda de si se trata de una práctica cotidiana o de un 'acto penitencial' para recuperar la línea perdida con las comilonas decembrinas.
Cuenta la tradición oral bretona, que fue a través de la BBC de Londres que los habitantes de este sector de la 'Francia Ocupada', se enteraron de la inminencia del desembarco aliado, al emitir esta emisora las palabras claves: "¿Está aún el sombrero de Napoleón en Ploumanach?"... pues pude comprobar que sigue ahí y que aunque miles nos lo hemos tratado de poner, será sólo el paso de los siglos el que logre mover esta gigantesca 'obra de arte natural'.